Hay herramientas que pasan de generación en generación. Que se heredan, se llevan en el bolsillo durante años, se afilan con mimo y, cuando toca, se regalan con orgullo. Las navajas son una de ellas.
Y es curioso, porque aunque parezca algo antiguo, hoy están más presentes que nunca. No solo entre los que trabajan al aire libre o los aficionados al bushcraft. Las usan chefs, coleccionistas, campistas, amantes del detalle y quienes valoran tener a mano una herramienta fiable, bien hecha y bonita.
En este artículo vamos a hablar de navajas, pero con profundidad. Desde cómo nacieron hasta por qué siguen siendo tan útiles en 2026. Y por supuesto, te ayudaremos a distinguir los tipos, sus materiales, cómo cuidarlas y qué tener en cuenta al elegir la tuya.
Las navajas nos acompañan desde siempre, pero ahora vivimos su mejor momento
Este artículo no es uno más con listas rápidas y datos sueltos. Aquí vamos a entrar en materia con ejemplos, explicaciones sencillas y la experiencia que da trabajar cada día rodeados de cuchillos, hojas de acero y mangos de madera noble.
Te contamos:
- Cómo ha evolucionado la navaja desde los primeros modelos romanos hasta los multiusos modernos.
- Qué diferencia a una navaja artesanal de una producida en serie (y por qué deberías conocer ambas).
- Qué tipos existen y para qué sirven: de cocina, de colección, para el campo, urbanas, clásicas, multiusos…
- Qué materiales se usan en las hojas y mangos, y cómo afectan al uso diario.
- Dudas frecuentes resueltas con claridad.
Y todo con ejemplos como los de nuestras marcas de confianza: navajas Opinel o la pequeña Opinel de carbono Nº03 que cabe en cualquier bolsillo, pero rinde como una grande.
Un poco de historia para entender su valor
Cuando la hoja plegable era una revolución
Las primeras navajas que conocemos tienen más de 2.000 años. Los romanos ya usaban cuchillos plegables con remaches y mecanismos sencillos. Eran herramientas de viaje, como ahora, pero con la tecnología de entonces.
Durante siglos, las navajas fueron eso: herramientas personales. Cada uno tenía la suya y servía para casi todo. Cortar comida, preparar el terreno, arreglar un zapato, defenderse si hacía falta…
España, Francia e Italia: la cuna de la navaja tradicional
En el siglo XVIII y XIX, lugares como Albacete, Thiers o Maniago se convirtieron en referentes por la calidad de sus navajas. Cada región desarrolló sus estilos y técnicas. Y aunque muchas fábricas cerraron con el tiempo, otras resistieron. Algunas —como las que trabajan con nosotros— siguen fabricando a mano, pieza a pieza.
Tipos de navajas y para qué sirve cada una
Aquí no hay una mejor que otra. Solo hay que saber qué necesitas y cómo vas a usarla. Te lo explicamos claro.
Navajas clásicas de siempre
Sencillas, bonitas y eficaces. Suelen tener apertura manual y hoja lisa. Algunas, como las Opinel, usan un anillo de seguridad (el famoso Virobloc) que aporta firmeza al cortar. Ideales para picnic, senderismo o como navaja de diario.
La Opinel Nº03 de carbono es una de esas joyas que casi no pesan, pero funcionan como un reloj.

Navajas multiusos para todo
Perfectas si quieres una herramienta “todoterreno”. Con abrelatas, tijeras, destornilladores, lima… son las típicas que te salvan en acampadas, arreglos domésticos o cualquier imprevisto. No necesitas llevar toda la caja de herramientas, solo una buena multiusos.
Navajas tácticas y de uso intensivo
Pensadas para quienes necesitan rendimiento en condiciones duras: fuerzas de seguridad, montaña, supervivencia… Aquí lo importante es que sean robustas, con buen agarre y hoja segura. Algunas llevan rompe vidrios, filo mixto o apertura asistida.
Navajas para cocina
Sí, también. No todas las tareas requieren un cuchillo grande. Algunas preparaciones (pelar frutas, abrir marisco, cortar pequeños ingredientes) se hacen mejor con una navaja de hoja corta y precisa.
¿Qué hace que una navaja sea realmente buena?
Te lo decimos sin rodeos: los detalles.
El acero, lo primero
El alma de una navaja es su hoja. El acero al carbono es fácil de afilar y muy cortante, pero requiere cuidados para evitar el óxido. El acero inoxidable, en cambio, es más resistente al desgaste y necesita menos mantenimiento.
Algunos modelos combinan lo mejor de ambos mundos con aceros especiales (como el Sandvik o el VG-10 japonés). Pregúntanos y te ayudamos a elegir.
El mango: agarre, comodidad y estilo
Puede ser de madera, plástico técnico, asta, aluminio, micarta… Lo importante es que te resulte cómodo, que no resbale y que encaje con tu forma de usar la herramienta.
Una buena navaja no tiene por qué ser cara, pero sí debe estar bien hecha.
Consejos útiles antes de elegir
¿La vas a llevar cada día? Busca algo compacto y ligero
Para llevar en el bolsillo o en la mochila del día a día, mejor que no pese. Que sea fácil de abrir, tenga buen filo y no llame demasiado la atención. Las pequeñas Opinel o algunos multiusos clásicos son perfectas.
¿Para cortar pan, fruta o queso en tus escapadas?
Elige una hoja lisa, con buen acero y mango cómodo. Que sea plegable, pero se pueda bloquear. Nada peor que una hoja suelta mientras cortas jamón al aire libre.
¿Quieres empezar tu colección?
Busca artesanos reconocidos. Pregunta por los materiales. Mira los acabados. Cada navaja tiene su historia, y eso se nota.
Preguntas que nos hacen mucho
¿Es legal llevar una navaja encima?
Sí, pero con condiciones. En España puedes llevar navajas no automáticas con hoja inferior a 11 cm si tienes un uso justificado (trabajo, camping, deporte…). No es lo mismo llevarla a la montaña que a un concierto.
¿Qué navaja regaláis más en la tienda?
Sin duda, la Opinel de carbono Nº03. Pequeña, elegante, afiladísima y con ese toque de tradición francesa que enamora.
¿Cada cuánto se debe afilar?
Depende del uso. Si cortas poco, con afilar cada 2-3 meses basta. Si le das caña, hazlo cada pocas semanas. Usa una piedra de grano fino o un afilador profesional, y si tienes dudas, aquí te lo hacemos sin problema.
¿Dónde encontrar buenas navajas artesanales en Barcelona?
En Ganiveteria Casa Lama, claro. Nos encanta ayudarte a elegir según tu estilo, presupuesto y necesidades reales. Aquí no hay prisa. Puedes mirar, probar, comparar… y salir con la navaja perfecta.
Las navajas siguen siendo una herramienta actual. Y cada vez más personal
En una época en la que todo parece desechable, las navajas son un soplo de aire fresco. Te acompañan, se cuidan, se afilan, se respetan. A veces incluso se heredan.
Por eso, elegir una buena navaja es más que comprar un objeto. Es apostar por la calidad, la tradición y el gusto por las cosas bien hechas.
Y si estás pensando en hacerte con una (o regalarla), lo mejor que puedes hacer es venir a verlas, tocarlas y hablar con alguien que las conoce de verdad. En Ganiveteria Casa Lama llevamos más de un siglo haciéndolo.
Te dejamos aquí el acceso directo a nuestras navajas para que empieces a explorar.
Y si tienes dudas, ya sabes: estamos al otro lado.