No hace falta llevar décadas en una barbería para intuirlo: las tijeras de peluquería no son herramientas cualquiera. Quien corta con ellas, lo sabe. Hay algo de técnica, algo de oficio y bastante de intuición. Elegir las adecuadas no es solo cuestión de estética o marca. Es cuestión de cómo trabajas, qué buscas en un corte y cómo cuidas tus manos cada día.
Si estás en ese punto en el que sabes que unas buenas tijeras pueden marcar la diferencia (y no solo en el acabado), sigue leyendo. Este artículo es para ti.
Cuando una tijera no es solo una tijera
Aquí no venimos a darte una lista interminable de tipos de tijeras y tecnicismos que luego no te sirven delante del espejo o del cliente. Esta guía está pensada para ayudarte a:
- Entender los tipos de tijeras que existen y cuándo usarlas.
- Ver en qué detalles hay que fijarse (materiales, ergonomía, afilado…).
- Saber si te convienen más unas filo navaja, unas microdentadas o unas de entresacar.
- Tener criterio para elegir, sin que te vendan humo.
- Y sí, también te daremos recomendaciones que usamos o vendemos en nuestra tienda.
Empecemos por lo básico: ¿qué tipos de tijeras hay?
Las de corte recto de toda la vida
Son las que más se usan. Las que no fallan. Perfectas para cortes limpios, capas, melenas rectas o peinados clásicos.
Detalles a tener en cuenta:
- Tamaño entre 5 y 6,5 pulgadas.
- Mango recto o semi-offset.
- Pueden ser lisas o tener microdentado para más control.
Las filo navaja, suaves como la mantequilla
Si alguna vez has cortado con unas de estas, ya sabes lo que se siente: el pelo se desliza, no se corta. Ideales para cortes degradados, estilos naturales y cabellos finos o rizados.
¿Cuándo van bien?
- Si haces cortes largos o desestructurados.
- Si tienes buena técnica.
- Si buscas acabados que no parezcan tan “cortados”.
Las microdentadas, para no perder el control
Muy útiles para principiantes o para cortes que necesitan firmeza. Tienen pequeñas muescas que agarran el pelo y evitan que resbale. No son para cortar deslizando, pero dan seguridad.
Las de entresacar o esculpir
Reducen volumen, desfilar, equilibrar. Una hoja dentada, otra lisa. Aquí hay varios tipos:
- Las que eliminan un 30-50% del pelo (más cañeras).
- Las que solo quitan un 15-30%, para acabados suaves.
Cómo elegir las mejores tijeras para ti (y no para la vitrina)
No es lo mismo estar empezando que llevar 10 años
Un principiante necesita control, comodidad y confianza. Un profesional busca agilidad, filo y precisión. No compres una tijera por lo que promete, sino por lo que tú necesitas ahora.
Piensa en tu forma de cortar
¿Trabajas más cortes masculinos o largas melenas? ¿Seco o mojado? ¿Estilo marcado o fluido? El tipo de corte manda tanto como tu nivel.
Ergonomía: tus manos también importan
Trabajar muchas horas con una herramienta incómoda pasa factura. Una tijera bien diseñada (offset, crane, con buen apoyo para el dedo) te ahorra dolores y te da más precisión.
Ojo con el material: no todos los aceros son iguales
Las buenas tijeras están hechas con acero japonés o acero de alto carbono. Algunas, como la Kai Kasho Damasco Offset, combinan capas de acero damasquinado que no solo cortan bien: duran años sin perder filo.

Aceros que merecen la pena:
- Aichi: resistente y ligero.
- VG10: de lo mejor en cuchillos y tijeras.
- Damasco: puro capricho útil (y bonito).
¿Y ahora qué? Pasos prácticos para elegir sin liarte
Paso 1: Pregúntate para qué la quieres
- ¿Trabajas todos los días o de forma puntual?
- ¿Quieres precisión o versatilidad?
- ¿Prefieres una tijera ligera o una que te dé más control?
Paso 2: Si puedes, tócala. Si no, asegúrate de esto
Que el peso te resulte cómodo, que la apertura sea suave, que el mango te encaje sin forzar la postura. No compres por la foto.
Paso 3: Mira bien el tipo de filo
- Convexo o filo navaja: más afilado, más técnico.
- Microdentado: más fácil para empezar.
Paso 4: Tensión ajustable
Un tornillo regulable (bien hecho) marca la diferencia. Algunas marcas lo clavan con rodamientos que alargan la vida útil.
Paso 5: ¿Va a ser tu única tijera? Cuídala
Una buena tijera puede durar años. Pero solo si la limpias, la aceitas y la guardas como toca.
Más allá de la compra: cuidados y marcas que sí responden
Cuida tus tijeras como lo harías con tus manos
- Pásales un paño suave al terminar el día.
- Usa aceite específico de vez en cuando.
- Ni se te ocurra cortar papel o plástico con ellas.
- Guárdalas siempre protegidas.
Marcas que sabemos que funcionan (porque las vendemos y usamos)
En Ganiveteria Casa Lama no trabajamos con cualquiera. Estas nos dan confianza:
- Kai Kasho: gama alta japonesa, para quienes buscan excelencia.
- Jaguar Solingen: alemanas, resistentes y equilibradas.
- Yasaka: muy buena relación calidad-filo.
Una buena tijera mejora tu trabajo y tu salud
Y no es exageración. Trabajas más cómodo, tardas menos, acabas mejor y evitas lesiones. Además, se nota en la sonrisa del cliente cuando ve el resultado.
Dudas que escuchamos mucho (y respondemos claro)
¿Cuál es la medida ideal?
Depende de tu mano y tu trabajo. Entre 5.5 y 6 pulgadas suele ir bien para la mayoría.
¿Cada cuánto hay que afilarla?
Con uso intenso, cada 6-12 meses. Si la usas poco, puede durar mucho más sin pasar por el afilador.
¿Qué filo es mejor para aprender?
El microdentado es más fácil de controlar al principio. Pero si tienes buena mano, el filo navaja te abrirá muchas puertas.
¿Vale una sola tijera para todo?
No. Lo recomendable es tener mínimo dos: una de corte y otra de entresacar. Los pros suelen tener entre 3 y 5.
Si cuidas tu oficio, cuida tus tijeras
Elegir unas buenas tijeras de peluquería no es un capricho. Es una apuesta por tu trabajo, tu salud y el resultado final. Si quieres cortar con confianza y precisión, necesitas una herramienta que esté a tu altura.
En Ganiveteria Casa Lama llevamos décadas probando, vendiendo y aconsejando. Sabemos lo que vale una buena tijera. Por eso trabajamos con marcas como Kai Kasho Damasco Offset 6″, pensadas para durar, rendir y enamorar a quien las usa.
Si estás pensando en cambiar de tijeras o dar el salto a unas de verdad, pásate por la tienda, pregúntanos o escríbenos. Estaremos encantados de ayudarte sin rodeos.